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El Anti-regalo

Teterum contra los anti-regalos

Dar un regalo es la manifestación del amor, cariño, respeto o agradecimiento que sentimos por otra persona. Es una manera especial de decir: “Eres importante para mí”. Con esa idea en la cabeza salimos a buscar el mejor de los regalos, pero cuando estamos en Regalolandia, nos invaden las dudas y no sabemos qué elegir, se nos olvida que un regalo no debe cubrir «necesariamente» una necesidad y que, por el contrario, debe ser divertido y alegre. Nos desesperamos, decidimos sentarnos, tomarnos un buen té y meditar qué hacer. Y durante ese momento de paz, con la taza de té en las manos, ya no hay dudas y el regalo perfecto brilla en nuestra mente. ¡Vamos a por él!

Entonces, sucede. Aparece él para confundirnos otra vez. Somos víctimas del “anti-regalo”, un archienemigo muy hábil que se aprovecha de nuestra ansiedad y nos persuade fingiendo ser el obsequio más perfecto, más útil, más necesario y más ideal que jamás pudiéramos darle a un ser querido.

Los regalos del anti-regalo

Así, terminamos regalando un kit de cuidado de zapatos a un amigo zapatero, un jarrón chino a nuestra madre, una caña de pescar al carnicero, un cepillo anti-enredos al primo que teme quedarse calvo, un Maneki-neko (gato de la suerte) a nuestro jefe, otro jersey a nuestro novio, otro bolso azul a nuestra novia (porque el primero nunca lo usó, según ella se rompió sin querer), cojines handmade a una amiga, figuritas de porcelana para el salón minimalista de los nuevos esposos… ¿En serio? ¿Por qué no vemos que estos regalos no valen para nada?

La cara de inexpresividad

No hace falta que describamos cómo se desdibuja la cara de sorpresa y alegría hasta llegar a la inexpresividad absoluta, cuando, tras el momento de abrir el regalo, nuestros homenajeados se dan cuenta de que no les gusta nada lo que han recibido. Tampoco diremos nada de la sonrisa y el “gracias” forzados siguientes (cuando lo único que queremos es gritar: “¡¿Por qué?!”). No diremos nada porque nosotros también hemos tenido que pasar por eso al recibir algún anti-regalo. ¿Quién no ha escondido en el fondo de un cajón ese horroroso payaso de arcilla o el perrito que mueve la cabeza?

El regalo

Ya ves lo que pasa cuando somos víctimas del anti-regalo: un desastre. Pero no te desanimes, siempre hay esperanza y un regalo especial para cada persona que queremos. Nosotros, por ejemplo, regalamos té, un buen té, como esta caja de té pensada especialmente para ellas. Nos parece un regalo original, divertido, al alcance de nuestro bolsillo y, sobre todo, generoso. Porque, entre sorbo y sorbo de una taza de té, nos permite compartir buenos momentos, largas conversaciones, risas y lágrimas con nuestros seres queridos. Es un regalo que dice: “Eres importante para mí, siempre estaré a un té”.

No dejes que el anti-regalo se salga con la suya y regála a tus seres queridos.

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